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Teoría general del Narrorato. ¿La UNAM manipula el fútbol mexicano?
Ah, el fútbol. Ese deporte tan hermoso, tan criticado, tan adorado y tan respetado a lo largo de la historia reciente de la humanidad. Un deporte, que sin lugar a dudas ha sabido unir como nadie más lo ha podido hacer a los pueblos, a las instituciones y a naciones enteras alrededor de algo tan pequeño como un balón de fútbol.
Su uso como arma de propaganda ha sido ya explotado más de una vez; ya lo hizo Mussolini en los prolegómenos de la II Guerra Mundial al presionar a quien fuera para que Italia consiguiera su primera Copa del Mundo en el lejano mundial de 1934. Así mismo la dictadura tremendamente represora de Argentina lo uso para limpiar un poco su imagen durante la Copa Mundial de 1978, ganada coincidentemente por la selección local a pocos metros de donde se ejecutaban simultáneamente opositores al régimen imperante durante aquellos tiempos.
Una vez puesto todo esto en contexto, vayamos al tema que atañe este post, que no es otro que el fútbol mexicano y los resultados sospechosamente tendenciosos de los últimos tiempos, teniendo como común denominador un equipo de fútbol que misteriosamente siempre se ve favorecido en el momento en el que más lo necesita.
¿El nombre del equipo? Sencillo: Los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
La UNAM, ahora dirigida por el Doctor José Narro, fue en algún momento la mejor institución de educación pública, puesto que ahora ocupa el Instituto Politécnico Nacional, gracias a la atinada gestión del antiguo Rector Juan Ramón de la Fuente la UNAM logró recuperar el prestigio perdido tras la huelga de 1999 que empañó a toda una generación de jovenes profesionistas que se veían despreciados por el sólo hecho de venir de una institución que permitió ser secuestrada por un puñado de vagos durante casi un año.
Vamos, tan bueno parece ser que fue el trabajo de Juan Ramón de la Fuente, que incluso le fue otorgada a la UNAM el Premio Principe de Asturias, reputado premio auspiciado por la Monarquía española, consolidada fuertemente gracias al regimen franquista culpable del asesinato en masa de miles de españoles, pero bueno, no hablaremos en esta ocasión de las implicaciones éticas que tiene aceptar un premio otorgado por quien respaldó a un asesino.
Tras la llegada de Narro, sin embargo, el prestigio de la UNAM empezó a ir en declive, entre otras cosas, por la pésima gestión de Narro al frente de la Universidad que ha tenido que enfrentar severos escándalos, como son:
- La UNAM respaldando el esoterismo al permitir conferencias propagandisticas sobre el tema en sus instalaciones. [Link]
- La intolerancia universitaria al expulsar con agresiones a quien no piensa como ellos. [Link]
- El mutismo de las autoridades ante el escándalo del proyecto: “100 años, 100 alumnas desnudas de la UNAM”. [Link]
- La deuda de los propios Pumas con el fisco mexicano, más de 36 millones de pesos. [Link]
Las pruebas son aplastantes, ante el resquebrajamiento del prestigio de la Institución que preside, Narro parece haber echado mano del fútbol mexicano, y con esas pícaras relaciones que alguien que cuenta con su poder quizás ha podido mover mar y tierra para que a sus queridos Pumas les echen una mano en el torneo local, para de este modo lograr distraer la atención de la comunidad universitaria, la mayoría siempre más pendiente de la última cana de Sergio Bernal que del estado de su Universidad.
¿Es normal, queridos lectores, que de pronto la UNAM haya encadenado dos torneos consecutivos llegando a semifinales cuando antes no eran capaces ni de ganarle al Atlético San Pancho?
¿Es normal que el torneo pasado hayan echado al mejor equipo del torneo, líder invicto en casa, tras un arbitraje tendencioso en toda la serie de Cuartos de Final?
¿Es normal que hayan aspirado al liderato general del presente torneo contando en el equipo con alguien como Francisco Palencia?
¿Por qué siempre los arbitrajes los favorecen?
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
La respuesta es evidente, la larga mano de Narro parece estar presente para inclinar la balanza del lado universitario siempre que se necesite. No sé, si yo fuera Memo Vázquez me daría pena ganar un campeonato así.
Narro, te suplico que por el bien del fútbol mexicano, saques tus manos del fútbol y las pongas de regreso en la Universidad.

